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Es necesario el uso de overoles cuando salimos de casa especialistas despejan dudas sobre el uso de trajes de protección

Trabajar en épocas del nuevo coronavirus suele representar un riesgo. Por ello para muchos servicios esenciales, vemos que los trabajadore...



Trabajar en épocas del nuevo coronavirus suele representar un riesgo. Por ello para muchos servicios esenciales, vemos que los trabajadores llevan un traje especial que los cubre de pies a cabeza. Además, acompañan junto a su indumentaria habitual una mascarilla, lentes protectores o una careta transparente. Revisaremos los trajes que existen en el mercado y su capacidad para protegernos contra el COVID-19.

Estos trajes blancos que cubren e pies a cabeza a sus usuarios son parte del Equipo de Protección Individual (EPI), también conocidos como Equipo de Protección Personal (EPP). Los trabajadores sanitarios se encuentran directamente expuestos a las gotículas esparcidas por los estornudos o la tos de los pacientes con coronavirus. Por ello, este material forma parte de su indumentaria y es de uso exclusivo de los trabajadores de la salud.
Muchos proveedores de EPP para diseñar los monos o mamelucos establecen una clasificación de los mismos de acuerdo a las necesidades que tengan los trabajadores. Por ejemplo en 3M tienen una clasificación de hasta 12 tipos de overoles, de los cuales solo tres son adecuados para progerse ante microorganismos. Estos trajes son: el 3M 4545, el 3M 4565 y el 3M 4570. Cada uno de estos cumplen con certificaciones internacionales.

El EPP de estos trabajadores suele ser complementado por guantes, lentes protectores, chaqueta, pantalón, cubre zapatos, mascarilla o respirador de la más alta protección disponible. Cada tipo de trabajo esencial demanda un EPP diferente, de acuerdo a su nivel de contacto con los enfermos de COVID-19.

Por la pandemia, muchos ciudadanos no solo optan por las mascarillas y los guantes, sino que recurren también al uso de overoles, es decir, ropa de una sola pieza que los proteja del virus. Para el médico salubrista Víctor Tafur, un traje de protección biológica debe poseer características especiales que no cualquier traje de tela o plástico cumplen. El médico explica que un overol de protección que cubra todo el cuerpo debe ser de material antiestático, para que no se le pegue cualquier partícula. 

El material usado suele ser tela laminada microporosa de polipropileno, sin costuras en la parte superior de las mangas y hombros, con capucha, cintura y tobillos elásticos.

Si un traje no cumple estas características da igual usar cualquier ropa. Mientras tanto, Daniel Simancas, médico epidemiólogo y jefe de Investigación de la Universidad UTE, recuerda también que estos overoles tendrían que ser antirreflujo. Simancas explica que hay protocolos para ponerse, retirar y desinfectar los trajes que cubren todo el cuerpo. Por todo ello, considera que no tiene sentido que la gente común los utilice en las calles. El especialista puntualiza, además, que esta vestimenta de protección biológica está recomendada para el personal de salud entrenado en protocolos porque, según afirma, sacarse un traje grande sin cuidados solo agita partículas e infecta manos y otras partes del cuerpo.


Por esta razón, recomienda a la población en general a emplear su ropa normal, mantener la distancia y tomar medidas de protección como lavarse las manos y usar mascarilla en sitios públicos. Por otro lado, Tafur recuerda que en los hospitales el personal de salud tarda cinco minutos en ponerse el traje de protección y 15 en quitárselo, precisamente para evitar que los microorganismos captados los afecten. Simancas dice que, por ejemplo, para sacarse los guantes se debe seguir una técnica protocolizada de quirófano: tomar uno de la parte de la muñeca, no de los dedos; halarlo hacia abajo de tal manera que quede al revés al salir: luego sacar el otro guante cubriéndolo con el que se retiró primero; después de extraerlos desinfectar las manos. Solo luego retirar las gafas y volver a lavarse las manos, se puede proceder a quitarse el traje y hacer de nuevo la desinfección de manos e igual con la mascarilla.

Una vez cumplidos estos pasos, hay que colocar todo en una funda y otra vez enjabonarse las manos. Ya que algunas veces el personal de salud no lo cumple adecuadamente y corre riesgo de contagiarse, “no tiene sentido que la ciudadanía común use trajes especiales”, dice Tafur. El médico Alfredo Olmedo, ex director nacional de epidemiología, opina que el problema no es tener el overol, sino cómo se lo retira. El experto considera que este traje –los hay de plástico, de tela, unos desechables y otros reutilizables- puede aumentar en algo la protección en la vía pública, pero puede ser contraproducente porque el virus podría estar en el overol y un retiro inadecuado va a producir el contagio de manera inevitable. Para Olmedo, si se usa el traje es importante seguir los pasos recomendados, luego de consultar guías de manejo de overoles, porque por lo general quien usa el overol empleará también, gafas protectoras, guantes, mascarilla, etc. Olmedo recomienda sacarse el mameluco despacio, evitando movimientos de vaivén. Lo recomendable, dice, es desecharlo y en cada paso desinfectarse las manos para evitar la contaminación en el proceso. También recomienda a la gente usar ropa de manga larga y recuerda que los overoles son bastante incómodos para llevarlos todo el tiempo. Afirma, además, que estos deberían ser usados solo por personas que hagan actividades de riesgo, como profesionales de la salud que enfrentan un proceso de exposición con pacientes.

Los overoles obedecen el cumplimiento con estándares internacionales, por lo que no pueden ser replicados en otros colores o materiales. Ya que cualquier modificación podría dañar su propósito: proteger al trabajador que lo usa. Por ello no es recomendable adquirirlos de proveedores informales, ya que su fabricación es especializada. Las medidas mínimas que uno de estos mamelucos debe cumplir son:

Ser antiestáticos, para que ninguna partícula se quede adherida a su superficie.
Deben estar hechos de tela microporosa de polipropileno, sin presentar costuras en la parte superior de las mangas y hombros.
Capucha, cintura y tobillos elásticos.
Cabe recordar, que cada país decide qué protocolos aplicará y exigirá para que su personal sanitario use un EPP que cumpla con la normativa, por lo que la demanda de los mamelucos blancos puede variar así como el proveedor que se escoja. Además, conforme avanza la pandemia de COVID-19 se han ido desarrollando nuevos equipos de la mano de la tecnología para facilitar el trabajo los profesionales que se encuentran en primera línea.



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